Doble penetracion

Date Febrero 13, 2008

Amigos de esa página, pongo a su consideración un relato más de este su servidor. Como ustedes ya habrán leído algunos relatos anteriores se acordaran de Aníbal, un negro, atlético, de 1.80 metros y peso como de 85 kilos, ahora ya se ha cortado la melena que tenía y anda a rape, y con una verga como de 27 centímetros.
Pues bien Aníbal y yo nos fuimos ha hacer nuestras cositas al Paraíso allá por Cuernavaca, Mor. Un lugar como ustedes ya saben cálido, florido y muy bonito además de estar en lo alto de un cerrito, un lugar demasiado discreto. Salimos un viernes por la tarde. Y como a las 20:00 horas ya habíamos llegado. Nos preparamos unas cubas, preparamos las botanas y todo lo necesario para una grata velada.

Aníbal prendió la tele y puso una película en el lector de cd’s. Me dijo que todo lo que viéramos en la tele lo tendríamos que hacer. Imaginando que se trataba de gays. Le dije “está bien, todo lo que veamos lo vamos ha hacer en vivo, yo asumo el papel de pasivo y tú el del activo ¿como lo ves?”.

 

Él me respondió que si, que estaba bien. Una vez que empezó la película, salían dos sujetos uno blanco, como yo, que era el pasivo y otro negro que era el activo, y que le correspondería a Aníbal. Cada quien asumió su rol inmediatamente. Y a mi me tocó mamar la vergotota de Aníbal, pues así estaba pasando en la tele. Yo estaba feliz mamando mi caramelo de chocolate, recorría a Aníbal desde la punta de su glande hasta donde me alcanzará la boca pues tenía una tremenda vergotota de más de 25 centímetros, yo estaba engolosinado con mi gran garrote. Aníbal solo se tiró en el sofá y se dejaba querer o mejor dicho mamar, le agarraba sus bolas y se las sobaba, tenía sus huevotes medios duros, como llenos de lechita y yo sería quien se los iba a vaciar en su correspondiente momento.

 

Lo seguía mamando a todo lo largo de su gran palo, ahora me concentraba en su glande y lo rodeaba con mi lengua a todo su alrededor, lengüeteando su frenillo, Aníbal se retorcía cada vez que le hacía esto y me decía “sigue, mama, dale, sígueme mamando”, ahora lo recorría por fuera, a lo largo de todo su inmenso garrote, desde la punta de su glande hasta llegar a su bolas, las cuales mamaba una a una o las dos juntas, sus pelotas seguían duritas, lo que me indicaba que estaban llenas de semen. Mismo que me apresuraba a succionar, regresé a su glande y me fui tragando cada centímetro de su gigantesco pito, hasta que su glande llegaba a tocar la campanilla de mi profunda garganta. Así lo estuve mamando y succionando Aníbal me agarró por la cabeza, y me trataba de meter por la boca todo su caramelote de chocolate, metiendo y sacando su gran garrote, así me lo hizo varias veces hasta que por fin se pudo venir.

 

Gritos de placer lanzaba Aníbal, aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhh, oooooooohhhhhhh, uuuuuuummmmm, sssssiiiiiiiiii yyyyyyyyyyyaaaaaaaaaaa, me decía “pero como mamas Joe, eres un experto en el arte de la mamada”, yo no podía responderle, ni decirle que estaba saboreando su gran venida, yo estaba concentrado en la mamada y en tragarme todo su semen, el que me inundaba la boca, y amenazaba con derramarse hacia afuera por lo que me apresuraba a tragarme su lechita tibia y abundante. Aníbal seguía gimiendo como un degenerado ssssssssssiiiiiiiiii yyyyyyyyaaaaaaaa aaaaayyyyyyy, saaacame la leche, tráaaagate mi semen, mámamela, mámamela. Y yo muy obediente seguía en lo mío, por fin cuando se termino de venir en mi boca y una vez que le succioné hasta la última gota de se ardiente semen, fue entonces que le dije que me fascinaba mamarle la verga y sobre todo tragarme su delicioso semen, que para mi era como un néctar de miel, y que no había otra cosa más deliciosa que su tremenda vergotota.

 

Apenas habíamos terminado de esta primera aventura, cuando tocaron a la puerta. Los dos nos sorprendimos, Aníbal se puso su bata y fue a ver quien tocaba, a los pocos instantes entró con un primo casi igual a él. El primo ya sabía de lo que se trataba y estaba tan bueno o más que Aníbal, me refiero a que por encima del short que traía se le adivinaba un gran garrote. Aníbal me lo presentó, se llamaba Carlo, yo solo estaba con una toalla enredada en la cintura. Aníbal me dijo que no había problema con Carlo ya tenía conocimiento de que iría ese viernes a coger como loco y Aníbal lo había invitado pues estaba seguro que me iba a gustar mucho el tener dos vergas para mí solo. Yo me descaré y le dije a Aníbal que porque no lo había invitado antes porque Carlo estaba buenísimo, al mismo tiempo que me le acercaba y de plano me fui directo a medirle la vergotota, metí mi mano por debajo de su short, palpé una enorme verga, Carlo también se desinhibió y me quitó la toalla de la cintura quedando yo totalmente desnudo, comentándole a Aníbal que si ya me había dado verga por el culo, Aníbal le dijo que solo le había dado una mamada riquísima.

 

Me avoqué a desnudar a Carlo para que estuviera igual que nosotros. Al quitarle el short me di cuenta que su garrote es ligeramente un poco más grande que el de Aníbal. Lo sostuve entre mis manos, sopesé sus huevos y también estaban llenos de leche. Lo senté en el sofá y me incliné para empezar a darle una mamada bien rica pues yo ya estaba bien caliente de la mamada anterior y de solo pensar en que esas dos vergas me darían placer por el culo, me volvían loco de imaginar tal situación. Así que me dispuse a mamarle la verga a Carlo.

 

Para empezar me tragué toda su verga por la boca, luego salí hasta la punta de su cabeza, rodeé todo su glande, varias veces, lengüeteé su frenillo también varias veces, Carlo se estrujaba contra el sofá y le decía a Aníbal:

 

- Oye primo en realidad este Joe la mama bien rico,- Aníbal le dijo ya te lo había platicado que para mamar vergas Joe se pinta solo, es un mamador experto, y espera a lo demás ya verás que bien la vamos a pasar.

 

No atinaba a descifrar que era lo que querían decir con eso de “lo demás” yo solo me concentraba en mamarle la tranca a Carlo, su verga estaba deliciosa, ahora lo mamaba por fuera a todo lo largo de su gran garrote desde la punta de su cabezota hasta llegar a sus huevos, medios duros y llenos de leche.

 

Carlo me dijo -que mamaba bien rico pero que deseaba terminar en mi culo,- así que me volteé y como ya estaba supercaliente, solo deseaba tener esa vergota en mi trasero.

 

Le di la espalda y me dispuse a sentarme en tremenda verga, me acomodé a modo de que Carlo me diera su garrote por el culo, pero a pesar de estar bien ensalivado no se resbalaba su garrote en mi culo, por lo que me agarró de la cintura y me puso su cabezota a la entrada de mi ano, y empezó a presionar su cabezota contra mi ano, yo lo ayudaba tratando de abrir todo lo que podía el culo, agarrando mis bien formadas nalgas y abrírmelas para que entrara el enorme garrote de Carlo, y poco a poco mi esfínter anal fue cediendo ante el grosor de la cabezota de Carlo, por fin mi esfínter cedió y Carlo pudo meter su cabeza en mi ano, luego lo sacó y de nuevo hizo la misma operación su cabeza ya empezaba a entrar con menos dificultad.

 

Poco a poco me fui tragando por el culo aquella pijota de Carlo, cuando creo estaba como a la mitad paré ya no me terminé de sentar en esa verga, le dije a Carlo que estaba muy grueso que esperáramos un momento en lo que mi culo se amoldaba a su garrote, él me dijo que estaba bien, que no había problema, aunque estaba tan caliente que solo esperaba estar hasta adentro para llenarme de leche. Aníbal no perdía el tiempo me tenía bien agarrado por el pito y me daba una pajeada de lo lindo, calentándome a más no poder, a los pocos instantes ya no me importaba el dolor por estar ensartado por ese súper pito de Carlo, así que me terminé por sentar en esa estaca de placer y lujuria, cuando sentí que estaba totalmente bien ensartado me quedé allí unos momentos. Luego empecé a subir y a bajar en esa tranca fenomenal.

 

Carlo le decía a Aníbal que -porque no lo había invitado antes que no nada más mamaba rico, sino que también cogía riquísimo y que me había tragado toda su verga por el culo- y que esto le fascinaba mucho. Yo les dije que menos platica y más acción pues estaba tan caliente que pronto me vendría. Aníbal me dijo ya verás lo que te espera ahora lo vas a experimentar, al tiempo que seguía prendido de mi pito que estaba a punto de venirse.
Carlo como te dije, digo Aníbal, entonces Carlo me recostó sobre su abdomen sin claro dejar de fuera ni un centímetro de su fenomenal garrote, Aníbal se puso a la altura de mi ano, y seguía pajeándome a más no poder pareciera que quisiera arrancarme la verga, ya a punto de venirme, puso Aníbal su garrote a la entraba de mi ano, y en determinado momento cuando Carlo estaba en el movimiento de salida, Aníbal presionó para también entrar en mi culo, como yo estaba súper calentísimo, casi no experimenté dolor, ahora los dos me estaban dando verga por el culo, los dos entraban y salían con sus falos de mi calentísimo culo, a las pocas metidas de verga que me daban me vine, aaaaaahhhh, oooohhhhh aaaaayyyyyy, sssssiiiiiiiii, uuuummm, pero que ricas vergotas, denme verga cójanme por el culo, métanmela toda oooohhhh ssssiiiiiii, aaaayyy pero que vergas tan ricas, métanmela, métanmela denme verga, denme verga, vénganse al mismo tiempo, quiero su leche en mi culo.

 

Me arqueaba todo lo que podía para que Carlo me ensartara con su tremendo garrotote y para que Aníbal a su vez me metiera toda su verga por el culo, luego de unos minutos de meter y sacar sus vergas lo dos se venían casi al mismo tiempo en mi gran culo, el primero en venirse fue Carlo lo supe porque me abrazaba fuerte al tiempo que me metía toda su pijota por el culo hasta que sus huevos chocaban con mis nalgas, aaahhhhh, ooooooouuuuhhh, ssssssiiiiiii, yyyyyyyaaaaaa, aaaaaayyyyyy uuuuummmm, me dijo -pero que culo más rico tienes Joe, coges a todisima madre muévete más papacito quiero que te tragues mi leche por el culo,- aaaayyyyyy, sssssiiiii yyyyyyyyaaaaa.

 

Ahora le tocaba el turno a Aníbal que aunque ya le había succionado los huevos con la mamada que le había dado, también se vino abundantemente en mi culo, al mismo tiempo que también me la metía hasta el fondo de mi sediento culo, cuando aaaaayyyyyyy, sssssssiiiiiiii yyyyyyyyyaaaaaaa, ooooohhhhh, “pero que cogida, estoy de acuerdo, coges a toda madre, y esas nalguitas se tragan toda mi verga”, yo estaba en éxtasis solo de pensar en las dos grandes vergas que me acababa de tragar por el culo, y de la venida tan abundante que me habían dado, pues su venida mitigó el dolor que experimente cuando los dos casi al mismo tiempo entraban en mi cerrado culo.

 

Que me esperaba para ese fin de semana si apenas empezaba la velada y estábamos en viernes, he de decirles que esa fin de semana recibí tanta verga, que el culo se me estaba acostumbrando a tener adentro cualquiera de esas dos gigantescas vergas ya fuera una por una o las dos juntas, pues la doble penetración me había gustado muchísimo y solo pensaba en las posiciones más alocadas para que los dos me penetraran por el culo al mismo tiempo. Yo feliz de estar cogiendo con estos dos negros de lujuria.

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